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EL SUPREMO RATIFICA LA SENTENCIA DE LA AUDIENCIA
NACIONAL
Ayer, día 29 de Diciembre, el Tribunal
Supremo comunicó a los medios la sentencia desestimatoria
emitida el pasado día 13 sobre uno de los recursos de
casación presentados por los perjudicados contra la sentencia
previa de la Audiencia Nacional que ya negó la responsabilidad
patrimonial del Estado en Febrero de este año.
El recurso al que afecta esta sentencia no es uno de los nuestros,
pero al igual que ocurrió con la sentencia de la Audiencia
Nacional, ésta ahora emitida por el Tribunal Supremo
se hará sin duda extensiva a todos los recursos presentados
por los Despachos que defienden al resto de afectados, sin valorar
las posibles diferencias de sus argumentos o fundamentos jurídicos.
A la espera de una evaluación jurídica más
profunda por parte del Bufete Marín, adelantamos las
siguientes apreciaciones:
El Supremo bendice, punto por punto, la anterior sentencia de
la Audiencia Nacional, lo que supone que entra en el juego sucio
de utilizar la calificación de la actividad de las empresas
–financiera o mercantil– según convenga en
cada caso, bien para justificar la intervención de las
mismas tal y como se llevó a cabo, bien para eximir al
Estado de toda responsabilidad.
Por sumar daño al daño, la sentencia condena en
costas al recurrente, si bien las costas no son aplicadas a
cada perjudicado en función de la cuantía que
reclama, sino que suponen una cantidad fija por cada recurso
presentado, con un máximo de 3.000 euros por recurso.
En nuestro caso, si llega el momento, la Asociación se
hará cargo del pago de las costas impuestas a sus recursos.
Ambas sentencias, la de la Audiencia y la del Supremo, no son
más que la evasión de un Gobierno incapaz de asumir
el terrible daño económico y moral causado. Sin
embargo, en esta alocada huída hacia adelante, la magistratura
dota de nuevas armas a los perjudicados, pues ya son tres las
instancias que vienen a ratificar el carácter mercantil
de la actividad de las filatélicas y esto pone en tela
de juicio todas las actuaciones de la Agencia Tributaria y la
Fiscalía que desembocaron en una intervención
que, a día de hoy, parece más que dudosa que nunca
y realizada con una finalidad muy distinta a la de proteger
a los ahorradores.
Si ésta no ha sido la sentencia más rápida
de la historia del Supremo, le andará cerca. Los recursos
de casación presentados por los perjudicados en la primavera
pasada fueron admitidos a trámite hace sólo dos
o tres meses. Creemos que un caso de la implicación social
de éste merecía un estudio más profundo
y detenido, pero es obvio que la decisión estaba tomada
de antemano y que para el Supremo ha sido un mero trámite
a ventilar cuanto antes el dejar a medio millón de familias
españolas sin derecho a ser resarcidas por un Estado
que –lo niegue quien lo niegue– es claro que no
cumplió sus obligaciones.
La extrema rapidez del fallo, así como la forma y las
fechas en que se ha comunicado, ponen de manifiesto una intención
sibilina de que la noticia pase lo más desapercibida
posible, de que se diluya cuanto antes y de impedir una respuesta
rápida de las asociaciones de afectados. En nuestra opinión,
se trata de la ejecución pública de 500.000 mil
ciudadanos españoles, ahorradores víctimas de
la incompetencia de las instituciones del Estado durante 27
años de funcionamiento de las empresas. Además
de la impunidad de la que políticos y jueces abusan para
pasar por encima de los derechos de los habitantes de este país,
tenemos que aguantar la desfachatez con que actúan, ni
siquiera se molestan en disimular sus intenciones, tan prepotentes
les hemos permitido llegar a ser.
Esta maniobra es de una alevosía y
nocturnidad indignas de tan alto Tribunal y, por un lado, evidencia
la mala conciencia de la Administración y, por otro,
confirma el carácter político de las sentencias
-ya denunciado cuando emitió la suya la Audiencia Nacional-así
como la manipulación de la Justicia española por
parte del gobierno socialista y la inquina y desprecio con que
el mismo viene tratando a los perjudicados de Fórum y
Afinsa desde hace casi cinco años.
Además, la estrategia política del gobierno está
asimismo dirigida a dificultar aún más cualquier
iniciativa por parte de la oposición en favor de los
perjudicados, haciendo que la sentencia salga justo ahora que
estamos a punto de entrar en un año de campaña
electoral.
Sin embargo, a pesar de estas sentencias retorcidas y torticeras,
las quinientas mil víctimas de esta situación
esperamos que el Partido Popular recuerde sus promesas de 2008
y vuelva a llevar al Congreso la necesidad de crear el fondo
de compensación que la Ley de Bienes Tangibles debiera
haber incluido y que fue boicoteado por el gobierno en 2007
comprando el voto y la voluntad de los partidos nacionalistas.
Esto no tiene que ver con la responsabilidad patrimonial del
Estado, se trata de responsabilidad social. Estamos hablando
de decenas de miles de personas arruinadas por toda una larga
serie de actuaciones erróneas de los poderes públicos.
Un problema social como éste, por más que lo nieguen
los vergonzosos juegos de palabras de ciertos magistrados indignos
de su cargo, necesita de una solución política
a la altura de las circunstancias. Sabemos que no es el mejor
momento para exigir compensaciones y, por supuesto, nos solidarizamos
con la situación general del país, pero insistimos,
como venimos haciendo desde el principio, en que existen vías,
porcentajes y plazos razonables de compensación económica
para desagraviar a cientos de miles de personas honradas que
nunca se hubieran visto en esta situación si los poderes
públicos, empezando por la clase política, hubieran
cumplido las funciones para las que son designados y mantenidos
por los ciudadanos. No faltan recursos, faltan voluntad y conciencia.
El Bufete Marín, en cuanto reciba las sentencias sobre
nuestros recursos, que serán idénticas a la que
adjuntamos, estudiará si cabe presentar Recurso de Amparo
ante el Tribunal Constitucional y, en cualquier caso, nuestros
letrados están dispuestos a agotar todas las vías
procesales en defensa de sus representados, llegando incluso
al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.
Por nuestra parte, a lo largo de 2011 y hasta las elecciones
de 2012 no dejaremos pasar una sola oportunidad de seguir reivindicando
nuestros derechos en todos los ámbitos posibles: judicial,
político y mediático. La lucha no termina aquí,
empieza aquí.
Queremos hacer un llamamiento a todos los perjudicados de ambas
empresas para que no pierdan de ninguna manera el ánimo
y respondan siempre con su presencia a cualquier movilización
que se convoque en protesta del trato que sufrimos injustamente.
De nuestra capacidad de reacción dependen muchas cosas.
Por querer hundirnos, quieren hundirnos hasta en estas fechas
especiales y robarnos lo único que nos queda: la esperanza,
la que tenemos puesta en el 2011. Si teníamos todavía
alguna confianza en la Justicia, ya la hemos perdido. Es hora
de decir basta y de decirlo con contundencia.
“Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los
poderes que nos gobiernan y no hacemos nada por contrarrestarlos,
se puede decir que nos merecemos lo que tenemos”
– José Saramago –
Seguimos adelante. Ánimo a todos, hasta el final.
ASOCIACIÓN PERJUDICADOS FÓRUM MADRID
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